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8ª Parte: Ao Nang; thai lessons.

Tengo tantas cosas que contar… no sé por donde empezar. Cada día aprendo algo nuevo, conozco a alguien, pruebo algo distinto. Siento que mi celebro se ha activado de nuevo, me siento otra vez inteligente. Antes de irme de Barcelona me sentía muy atascada en ese aspecto, apática, sin ganas de introducir nuevos conocimientos en mi cabeza. Me alegro que esto haya cambiado. Cada día aprendo una nueva palabra en thai, ahora soy capaz de construir frases sencillas. Pero no es solo el lenguaje lo que estoy aprendiendo, es un estilo de vida diferente. He comido sentada en el suelo en casa de un tailandés cosas que, poco tiempo atrás (menos de un mes), no habría ni siquiera probado. No me importa que se cuelen hormigas en mis cereales, no me importa lo picante o fría que esté la comida. Mai pen rai.

Se me están acabando todos los productos que me traje desde España. Lo primero ha sido el tabaco. No por que haya fumado mucho, que también, sino por que lo comparto con todo el mundo, y así lo deseo. Dejan de ser importantes muchas cosas cuando no tienes prácticamente nada contigo, solo una mochila con algo de ropa. Lo más “importante” que tengo es este ordenador para escribir, para tener mis fotos, para poder trabajar en él; mi Gopro; mi pasaporte, y mi tarjeta de crédito.

En muchos momentos del día pienso en algo que debo contar, imagino cada palabra y construyo una entrada del blog; pero nunca encuentro el momento a posteriori para escribirlo. Siempre surge un nuevo plan, siempre me siento a gusto en algún otro sitio que no es delante de la pantalla. Ahora, me siento en mi terracita con un café, he almorzado tortilla de patatas que sobró de la cena de ayer. Preparé algo de comida española para mis amigos thais, no faltó el pá amb tomaquet por supuesto. Me siento afortunada de poder estar aquí. En mi calle casi no pasan coches, puedo ver montañas desde mi apartamento y, cada vez que se acerca una moto, no sé porqué me parece que puede ser alguien que conozco.

Hoy he soñado con mi familia, he soñado que estaban de viaje y nos encontrábamos, mi abuela estaba con ellos y podía caminar y hablar perfectamente. Aunque estén lejos, los siento cerca, los echo de menos, pero no me siento triste ni sola.

Pensaba que, en mis momentos de soledad, me iba a sentir peor, pero la verdad es que los agradezco; el tiempo pasa lo rápido o despacio que yo quiero. Me he acostumbrado al café de sobre, 3 en 1, incluso me gusta. Tengo demasiadas cosas pendientes por hacer: un video sobre mi viaje, tal vez por partes, tengo demasiado material; acabar un dibujo que empecé al inicio del viaje; fabricar unas cariocas, y empezar a leer en inglés (Javi, aún no he comprado el libro, pero no se me ha olvidado).

Tailandia te influye más de lo que esperas, y es ahora cuando me estoy dando cuenta de la influencia que provocamos las personas. Cada persona influyente que pasa por tu vida es de vital importancia ya que va a repercutir en muchos aspectos de tu vida. De esto somos más conscientes, pero en lo que no solemos pensar, y creo que deberíamos, es en el efecto que tenemos nosotros sobre los demás, sea bueno o malo. ¿Deberíamos tener esto más en cuenta a la hora de actuar?

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